La reina ya estaba desnuda

Publicado 5 marzo, 2012 por universoagora
Categorías: Política Nacional

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Un discurso de más de tres horas y un silencio de más de tres días empujaron a parte de la sociedad a romper el pacto de credulidad que la enlazaba con la presidente. Como si la tragedia de Once (en el contexto de una economía que decrece, claro) hubiera evidenciado el altísimo costo de vivir “haciendo como que creemos”

El método presidencial fue siempre el método de Procusto: mutilar la realidad para encajarla en las estrecheces de su discurso; pero nunca había sido tan severamente cuestionado. Tal vez, lo es ahora porque la distancia que separa dato de relato se mide ya en años luz (o en número de muertos)

Sobre el rosario de contradicciones que anidan en el libreto oficial, se ha dicho casi todo. Queda por anotar que pegan como violencia en el psiquismo colectivo y atizan el malestar social. No es poca cosa.

La pregunta sobre qué hizo que gran parte de los “crédulos” amenazara con incumplir su parte en el trato con el poder presidencial (creer con ligereza), se responde más por el lado del sentimiento que del razonamiento: molestó sobre todo la falta de empatía, la incapacidad afectiva de la presidenta para conectar con el sentir del pueblo que gobierna.

Es cierto, autorreferencial como siempre, Cristina de Kirchner sólo se acercó al dolor ajeno cuando lo comparó con el suyo propio, erigido como la medida única que sopesa y da sentido al dolor de los demás. Una falta de consideración que la sociedad parece no estar dispuesta a dejar pasar impunemente; sobre todo viniendo de ella, que debe a la conmiseración del buen pueblo argentino una parte importante de su nueva legitimidad.

Lo que vuelve a quedar en claro, en fin, es la brecha que separa a los ciudadanos de a pié (o de en tren) de la dirigencia política y, como contrapartida, la espontaneidad que domina la toma de decisiones ciudadanas: gran parte de este pueblo desencantado, que ve ahora lo que no pudo o no quiso ver antes, acaba de ofrendar a esta misma presidente y a su política corrupta más del 54% de los votos (y casi el 100% del poder) Hay también una seria responsabilidad en eso.

El abrazo del oso

Publicado 9 febrero, 2012 por universoagora
Categorías: Política Nacional

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La concurrencia de algunos miembros de la oposición al after-office de la presidenta expone con fuerza de confesión el modo de ser (corporativo) y de hacer (pícaro y egoísta) de casi toda la clase política nacional.

Es sabido que la cuestión Malvinas es utilizada (profanada) por los gobiernos de acá y de allá para forzar convocatorias emotivas que conciten la atención del pueblo y lo distraigan de lo demás. La novedad es que esta vez la ciudadanía informada sucumbió notoriamente menos a la intentona, que la parte opositora de la política, teóricamente mejor preparada para resistirla, por experiencia, temple y formación.

Es grave para la República la confusión de conceptos de una oposición carente de toda iniciativa política y de nuevo enredada en los juegos del poder. Claro que se esgrimieron argumentos para justificar el traspié, pero eran la mediocridad hecha argumentos.

Muy mal puede defenderse la democracia (principal argumento) acudiendo con la presteza de los súbditos a los pies del atril de la presidente que más poder ha concentrado, por lo menos, desde la vuelta de la democracia. Y que más arbitrariamente lo ejerció. Ella sabe ahora que está intacta su fuerza de daño.

Defienden la democracia con un comportamiento monárquico y bregan por la calidad institucional alimentando el poder de quienes “se las están llevando puestas”. Gran encerrona.

Lo de que Malvinas es “un tema nacional” (segundo argumento más escuchado) es otra confusión lamentable. Las políticas de Estado son “de Estado” porque se diseñan con el aporte de todos los sectores representativos de la dirigencia nacional. No hay derecho a la sorpresa en la República.

La desclasificación del Informe Rattenbach es auspiciosa, pero hay que interpretarla en el contexto de un gobierno antimilitar y manipulador: no podemos olvidar que se silencian mientras tanto datos importantes del presente, como las estadísticas socioeconómicas, la emisión monetaria y la pauta oficial en los medios de comunicación. Queda todavía otra dimensión preocupante y es que, de paso, la oposición concurrente se prestó a una operación de relojería, que consiste en dinamitar el corazón mismo del gran tópico nacional, al hacer foco nada más que en los errores y los abusos cometidos durante el conflicto armado. Es revisionismo en estado de ebullición.

Además, si murieron más excombatientes en la posguerra que combatientes guerreando, ¿para cuándo el informe sobre lo que hicimos mal en democracia?

Argentina solamente recuperará las Malvinas cuando se haya recuperado a sí misma, cuando luzca como un actor internacional creíble, integrada al mundo, con peso político (que en la relación entre países deriva del peso económico) y entidad moral. La contribución a ello por parte de la oposición no puede ser sino limitando los empellones del poder que tiende a perpetuarse y alzando la vista a razones más elevadas que la aspiración, legítima y muy humana, pero sobre todo tan pequeña, de emperifollarse un día para transitar por quince minutos los salones del poder.

A comprar! Que se acaba el mundo…

Publicado 1 noviembre, 2011 por universoagora
Categorías: Política Nacional

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La crisis económica internacional es una de las posibles formas del fin del mundo para la Argentina. O del fin de la Argentina que vive del mundo, que es lo mismo. Debilitado el contexto externo, el Gobierno recurrirá a la heterodoxia de salir del atolladero con más dosis de la misma medicina: expandir el mercado interno (o evitar su retracción) Es casi la única opción en sus manos después de los incumplimientos del pasado y los relatos del presente.

En este plan, es sugestivo que tres de los temas dominantes de la agenda actual coincidan en el efecto no querido (o no declarado) de empujar al consumo.

La inflación, que es arteramente negada por el Gobierno (con esas negaciones que en realidad confirman) es una invitación a comprar ahora lo que mañana quizás resulte inalcanzable: hace que la plata “queme” en las manos. Ni que hablar de la inseguridad, que obliga a pensar y repensar varias veces la peligrosa idea de guardar los ahorros en algún rincón de casa.

Un efecto similar (entre otros, por supuesto) tienen las medidas recientemente anunciadas para el mercado cambiario. Las complicaciones a la operatoria de los pequeños compradores (sólo el 30% de ese mercado, pero mucho más en la torta de televisores y celulares) terminará desmotivando el ahorro en ese refugio seguro que para nuestra mentalidad siempre significó el dólar estadounidense. Cuevas o consumo, he aquí la cuestión.

A no confundir: la suma de habilidades tácticas no redunda en inteligencia estratégica. No se trata, por lo tanto, de una gran idea que vertebre los programas sectoriales en un proyecto de país. Es la viveza criolla en la política. La probada inventiva para salir del paso.

Si decidiéramos extremar el argumento, tendríamos que anotar los beneficios que siempre arroja a los gobiernos de turno una sociedad “en estado de consumo”. Es la fuente de su respaldo social; mitad legítimo, mitad ilegítimo. Es la conocida mixtura entre adhesión consciente y dependencia inconsciente que nos hace comportar como en el último domingo de elecciones. Pero no llegaremos a tanto, porque tal vez sea paranoia.


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