Un discurso de más de tres horas y un silencio de más de tres días empujaron a parte de la sociedad a romper el pacto de credulidad que la enlazaba con la presidente. Como si la tragedia de Once (en el contexto de una economía que decrece, claro) hubiera evidenciado el altísimo costo de vivir “haciendo como que creemos”
El método presidencial fue siempre el método de Procusto: mutilar la realidad para encajarla en las estrecheces de su discurso; pero nunca había sido tan severamente cuestionado. Tal vez, lo es ahora porque la distancia que separa dato de relato se mide ya en años luz (o en número de muertos)
Sobre el rosario de contradicciones que anidan en el libreto oficial, se ha dicho casi todo. Queda por anotar que pegan como violencia en el psiquismo colectivo y atizan el malestar social. No es poca cosa.
La pregunta sobre qué hizo que gran parte de los “crédulos” amenazara con incumplir su parte en el trato con el poder presidencial (creer con ligereza), se responde más por el lado del sentimiento que del razonamiento: molestó sobre todo la falta de empatía, la incapacidad afectiva de la presidenta para conectar con el sentir del pueblo que gobierna.
Es cierto, autorreferencial como siempre, Cristina de Kirchner sólo se acercó al dolor ajeno cuando lo comparó con el suyo propio, erigido como la medida única que sopesa y da sentido al dolor de los demás. Una falta de consideración que la sociedad parece no estar dispuesta a dejar pasar impunemente; sobre todo viniendo de ella, que debe a la conmiseración del buen pueblo argentino una parte importante de su nueva legitimidad.
Lo que vuelve a quedar en claro, en fin, es la brecha que separa a los ciudadanos de a pié (o de en tren) de la dirigencia política y, como contrapartida, la espontaneidad que domina la toma de decisiones ciudadanas: gran parte de este pueblo desencantado, que ve ahora lo que no pudo o no quiso ver antes, acaba de ofrendar a esta misma presidente y a su política corrupta más del 54% de los votos (y casi el 100% del poder) Hay también una seria responsabilidad en eso.